Londres, vital e intensa, voluble y caótica. Aún no he conocido a nadie que alcance el ritmo de esta ciudad. Incluso, aunque tuvieras la facultad de desplazarte “volando” en lugar de caminar. Intentar descubrir las diferentes caras de la capital británica puede resultar un juego casi de ilusos. Londres es antigua y moderna, dispersa y compacta, británicamente fría y cálidamente multicultural y fascinantemente funciona de maravilla.
El tránsito de jóvenes de todas partes del mundo que intentan instalarse, la tolerancia de los londinenses que apenas se inmutan ante una forma estrafalaria de vestir o de comportarse, y la disponibilidad 24 hrs de un Tesco en la esquina de tu casa, son sólo algunas de las razones por las que volvería a vivir en esta ciudad. ¡Sí!, a pesar de que el tiempo no acompañe, que sea una de las ciudades más caras del mundo y del hecho que para mantenerte awake (despierto) entre el trabajo, los estudios, la vital vida social y los largos trayectos en transporte urbano, tengas que funcionar con adrenalina, tomar más de un café, red bull y hasta pro plus…..Vivir en Londres es una aventura, para quién llega solo y sin conocidos…sin más ni menos, una lección de vida.
La movida está en todos lo sitios. Yo viví , la zona entre Belsize Park y Camden Town, Covent Garden y Holborn, la City y el East End.
Foto: Belsize Street – byprada
Me instalé en Belsize House, en el número 40 de la calle Belsize Parks Gardens, un lugar de hospedaje, normalmente transitorio de españoles, italianos, franceses y australianos en su mayoría y algún que otro inglés asiduo de paso por trabajo. De la casa y la vida allí puedo contar algunas aventuras, fruto de compartir habitación con una nueva persona casi dos veces por semana. Si recuerdo bien pague, 116 pounds por week, habitación doble con tv, con el desayuno y la cena incluidos. De las duchas compartidas con toda la planta, mejor no hablar, pero por lo demás el lugar estaba muy limpio y era acogedor.
El barrio muy tranquilo, con casas de postal con su respectivo coche aparcado, tiendas de alimentación relativamente cercanas, dos estaciones de metro al lado y muchos autobuses. En el número 44 de esta calle, me detuve muchas veces, atraída más por la bonita fachada y el mágico número, que por el azulejo que ponía: “Lived Here. Frederick Delius 1862-1934, Composer”. Autor de la ópera A Village Romeo and Juliety, que aún no he escuchado.

Siendo muy breve, de Camden durante el día me enamoré del tramo entre Candem station y Chalk Farm, abarrotado de turistas y gente para todos los gustos. De noche, de la pasión de la zona por la música independiente, disfrute más de una en el Bar Vinyl, en la calle Inverness Street, con cervezas a buen precio y una programación musical diferente, mi preferida Wednesday: DJ & Drum’n’Bass. ¡Camden forever!
En Covent Garden tuve cita todos los días, durante tres meses y tres horas diarias, en la escuela ABCSCHOOL que estaba en el número 60, de la animada calle Neal Street, con mis productivas clases de inglés y el
Callan Method, ¡oh Dios! qué sería de mí si no hubiese obtenido aquel diploma que rezaba las horas y semanas dedicadas…con un generoso 75% de asistencia al curso matrículado. Siempre lo recomiendo, a mí me funcionó, una forma eficaz de aprender a defenderte con el inglés en tiempo record. Recuerdo, que de camino a la escuela, con cierta regularidad pasaba la prueba de fuego, con un Inglés de origen africano, que estaba siempre al principio de la calle Neal Street, se dedicaba a cazar gente para la ONG que representaba. A la semana de decirle que no me interesaba porque estaba de paso, era estudiante, no tenía cuenta bancaria, no hablaba bien inglés y no sé cuantás excusas más, entablamos amistad. Cuando me veía, me preguntaba: ¿How is your english? y más de una vez me escabullí para evitar que me dijera, a veces con mala leche, que mi pronunciación no mejoraba con rápidez. Yo ya era feliz comprendiendo lo que me decía.
Eso sí cada viernes después de las 8.00 p.m., terminada la última clase de la semana, nos dábamos cita en el Pub de la esquina de Shaftesbury Avenue, con el ó la profe de turno y los compañeros a bebernos una merecida pint y practicar un poco lo aprendido. Buen ambiente y muy buena gente encontré por allí, recuerdo que el último día de mi clase, obsequié un detalle a mis tres profesores…¡una muestra de café de Colombia!…no era por hacer la pelota, realmente me caían muy bien, y me hicieron reír mucho. De todos ellos recibí un emotivo mail, uno con el asunto: you’re a sweetie!….ohhhh… en fin, no es un dato esencial, pero viniendo de “puros” londinenses, me sorprendió. De los compañeros de clase, hubo un largo desfile durante mi estancia, los únicos “antiguos” que quedamos al final de los tres meses, era Julien un chico polaco de estilo underground que trabajaba en una fábrica, un japonés con el que sólo compartimos el saludo y yo. Fue muchas veces agotador…pero valió la pena.
La zona se me hizo familiar rápidamente, Covent Garden es un área muy entretenida, yo podría pasar horas enteras recorriendo sus tranquilas calles de piedra, deteniendome para escuhar un grupo de música, entrar en tiendas de moda, o a veces fisgonear en la librería Magma, libros de diseño, arte y publicidad. Inevitable para mí, pasar por un Tea Shop y comprar con la nariz una mezcla de té diferente, entretenerme en el HMV con las últimas novedades o entrar al edificio del Royal Opera House para obtener la programación, con la ilusión de poder asistir. En esta área puedes encontrar restaurantes decentes con menú por 15 pounds como el Boulevard Brasserie, en Wellintong Street y tipo bar como la famosa Tasca, con una carta made in spain.
Esto ha sido sólo una breve pero sustanciosa guía de mis lugares cotidianos en la encantadora Londres, hay algunas cosas más que contar, como mi traslado de casa a la calle Brick Lane, el corazón de la comunidad bangladesí, mi trabajo en el Savoy Grill, mis profundos naps en el autobús 23 de regreso a casa, mi obligado paso en la noche por las calles de Jack el destripador, el mercado Spitafields, el festival del Curry, mi asidua cerveza en Vibe Bar, bla, bla, bla… see u soon.
Ana María Prada